150 obras de Antonio Berni con muestras desconocidas del artista

El jueves 30 de Octubre a las 19 hs se inaugura en el MALBA la primera exposición de Antonio Berni donde reúne en forma exhaustiva sus célebres series de Juanito Laguna y Ramona Montiel e incluye a los Monstruos de sus pesadillas, la muestra permanecerá hasta el 1 de Marzo del 2015.

Se exhibirán piezas prácticamente desconocidas como el conjunto de obras provenientes de Bélgica, compuesto por ensamblajes de gran tamaño como Ramona bebé (1962), La apoteosis de Ramona (1971) y La familia de Juanito emigra (1972). También se presentan obras emblemáticas de carácter monumental como El mundo prometido a Juanito Laguna (1962) –una de las grandes obras maestras de este período, de la colección de Cancillería Argentina–; Juanito aprende a leer (1961) y Pesadilla de los injustos (1961) –ambas del Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires-; Juanito lleva la comida a su padre peón metalúrgico (1961) del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires; Juanito va a la ciudad (1963) de la colección del MFAH; La gran tentación (1962) de la colección de MALBA y La pampa tormentosa (1963), entre otras.

La muestra reúne un conjunto de 150 obras (pinturas bidimensionales, grabados, xilocollages y xilocollage-relieves, ensamblajes y construcciones polimatéricas), creadas entre 1958 y 1978, cedidas por la familia del artista y por veinticinco colecciones públicas y privadas de Argentina, Uruguay, Estados Unidos, España y Bélgica.

Juanito y Ramona es el resultado de tres años de investigación y producción de los equipos de MALBA y el MFAH, junto a diferentes especialistas que trabajaron en la puesta en valor de las obras, con tareas de restauración, limpieza, consolidación y enmarcado. También contó con la colaboración de la Fundación Espigas y de José Antonio e Inés Berni, que abrieron sus archivos especialmente para la investigación.

Se despliega en tres salas del museo y está organizada en grupos temáticos, que siguen el desarrollo de las series de Juanito y Ramona. Una característica especial es la inclusión de aproximadamente 20 tacos de xilografías, que sirvieron como matrices para los xilocollage-relieves y también fueron exhibidos en una retrospectiva de Antonio Berni en el Centro de Artes Visuales del Instituto Torcuato Di Tella de Buenos Aires, en 1965.

La exposición está co-curada por Mari Carmen Ramírez, curadora Wortham de Arte Latinoamericano del MFAH y Directora del International Center for the Arts of the Americas (ICAA); y Marcelo Pacheco, curador en jefe de MALBA entre 2002 y junio 2013. El equipo se completa con Michael Wellen, curador asistente de Arte Latinoamericano del MFAH; y Victoria Giraudo, coordinadora ejecutiva de curaduría, MALBA.

Se presentó por primera vez en el MFAH de noviembre 2013 a enero de 2014 y después viajó al Phoenix Art Museum de junio a septiembre pasado. Se trató de la primera exposición de carácter retrospectivo de Antonio Berni en los Estados Unidos después de 40 años.

Juanito, Ramona y los monstruos

A fines de los años 50, la figura de un niño empezó a aparecer como tema reincidente en la obra de Berni. Juanito Laguna surge como el primer personaje berniano. Está inspirado en los cientos de niños que el artista encontró en las villas miseria o barrios periféricos humildes que existían en la ciudad de Buenos Aires desde los años 30 y que incluso habían crecido en los últimos años.

Berni concibe a Juanito como hijo de un trabajador obrero, peón de la industria metalúrgica que vive en el barrio ubicado en el bañado de Flores y que pasa el tiempo jugando libremente en la calle. Como aclara el propio Berni: “Juanito es un chico pobre pero no un pobre chico. No es un vencido por las circunstancias sino un ser lleno de vida y esperanza, que supera su miseria circunstancial porque intuye vivir en un mundo cargado de porvenir”.

Internacionalmente apareció por primera vez en la Bienal de Venecia de 1962, en la que Berni obtuvo el Gran Premio de grabado y dibujo. En la serie de Juanito a Berni le interesaba trabajar el entorno, el paisaje, los rincones de la villa miseria con acumulaciones desbordantes de desperdicios. “El collage y el ensamblado de Juanito funcionaban en su reciclaje real sobre grandes soportes de madera donde el artista pegaba, atornillaba y clavaba los desechos”, explica Pacheco.

Berni comenzó a desarrollar el personaje de Ramona Montiel mientras vivía y trabajaba en París, a partir de 1962. Ramona es una joven de barrio que vive en el corazón de la gran urbe: Buenos Aires. Agobiada por su trabajo de costurera y seducida por los lujos y los esplendores, así como por las falsas promesas de “una vida mejor”, se vuelve prostituta.

A través de Ramona, el artista sondea diferentes aspectos de las presiones sociales e históricas que recaen sobre la mujer, así como la influencia de la televisión y los anuncios publicitarios en la configuración de la sensibilidad social femenina y del deseo consumista. El artista la representa acompañada de su poderoso círculo de influyentes amigos de todos los sectores de la sociedad: un general, un marinero, un criminal, un embajador y un obispo, entre otros, como una estrella del circuito del café concert y en sus viajes a España.

Los monstruos creados por Antonio Berni en un primer momento, en escala bidimensional representaban los temores que acechaban a Juanito en su paisaje o entorno cotidiano, pero luego, ya en escala tridimensional, son producto de las pesadillas en relación al incumplimiento de los deseos de Ramona. Igual que los ensamblajes que narran la historia de Juanito, estas criaturas fantásticas surgen de objetos de desecho y de materiales reciclados; pero, a diferencia de aquellos, transfieren las investigaciones del artista a la escala de grandes objetos. Por eso Berni los bautizó “construcciones polimatéricas”.

La estética de los monstruos surge de fuentes tanto de la historia del arte como de la cultura popular: remite a las festividades callejeras y carnavalescas latinoamericanas, con influencias freudianas, de la religión católica y de otros cultos paganos como los de la diablada boliviana y los carros alegóricos del carnaval carioca, entre otros.

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