“LA NUEVA AUTORIDAD” dirigida por Mario Segade

 

El jueves 22 de enero a las 21 hs. se reestrenó, en la Sala Cunill Cabanellas del Teatro San Martín (Avenida Corrientes 1530), “La nueva autoridad”, escrita y dirigida por Mario Segade. Un gran elenco protagonizado por El elenco está integrado por Vivian El Jaber, Marcos Montes y Celina Font. El asistente artístico es Diego Quiroz, el movimiento y la coreografía son de Leticia Mazur, la música es de Iván Wyszogrod, la iluminación de Gonzalo Córdova, el vestuario de Laura Singh, y la escenografía de Norberto Laino. Habrá funciones de miércoles a domingos a las 21 hs.

La obra de Mario Segade, resulta una certera mirada y un seguro planteo estilístico sobre el amplio y resbaloso campo de las relaciones humanas en situación de obligada convivencia y disputa de espacios mínimos de poder.

autoridad

La nueva autoridad trata de un encargado de edificio, una paisajista recientemente viuda, y una propietaria del complejo, se disputan el control de la administración del inmueble ante el fallecimiento del histórico administrador. Cada uno esgrime sus argumentos para alzarse con lo que suponen jugoso botín y están dispuestos a defender a capa y espada sus razones, sin escuchar al otro. Todos quieren ser reconocidos y nos cuentan sus planes de gobierno para hacer del edificio un orgullo nacional. Diseños de solárium, pileta de natación, y hasta jaulas con fieras para deleite de los demás consorcistas.  Ganará el que tenga más poder de convencimiento y de fuerza. Están dispuestos a todo. Están agotados de sentirse apartados de la toma de decisiones.

“La nueva autoridad es un drama con humor negro. Es una historia de soledad y de cómo cada uno se encierra en su propio mundo y no puede escuchar al otro. Aquí todos creen tener la razón y luchan por lo que cada uno quiere. Segade, como autor, pone la lupa en seres cotidianos y sobredimensiona la locura diaria. Es como iluminar la pequeña miseria humana” dice la actriz Vivian El Jaber.

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Los personajes de la obra son tres. Betty, la viuda del anterior “hombre fuerte” del consorcio –y cuya muerte amerita la elección de la nueva autoridad– a cargo de Vivian El Jaber. Tal vez la desmesura de su posición y sus marcaciones –incluida la sorprendente aparición en escena– hicieron que su actuación mostrara alguna oscilación y, si bien en la caracterización su desempeño fue inobjetable, en el intercambio dramático con el otro utilizó un registro algo desajustado. No obstante, la contundencia de sus movimientos y su energía sobresalieron y resultó completamente airosa en general. A cargo de un personaje complejo y que prevalece en el desarrollo de la obra –un mérito del dramaturgo que lo concibió con inquietantes ribetes–, Marcos Montes da vida con solvencia y variados momentos de intensidad dramática –como su alocución en los últimos momentos de la obra–, al encargado de edificio Francisco, una pieza clave por su equidistancia interesada en el devenir de la trama. El actor concretó en mayor medida el desafío y lo sostuvo hasta el ominoso final. El tercer personaje de la obra es una propietaria de nombre Graciela. Se trata de un tipo de persona que todos hemos encontrado alguna vez en los pasillos o en el ascensor del edificio y, tal vez, con quién hemos intentado razonar en vano durante las reuniones de consorcio. Y a pesar de que no nos atreveríamos a imaginar lo que hace en el interior de su departamento pues recelaríamos por razones fundadas en ingresar al mismo por ningún motivo, seguramente en posición de opinar lo que surgiría sería la percepción de una profunda e irremediable soledad; pero no cualquiera. Aquella que convierte la eventualidad propia en desgracia para el conjunto de sus vecinos. Tener el poder de decisión en las alternativas del consorcio sería su razón de estar en el mundo. Un apéndice necesario en la microfísica del poder. La actuación de Celina Font a cargo de ese personaje es antológica. Mostró, tal cual fue concebido el rol, la dosis exacta de hipocresía, ferocidad en su objetivo pero, también, alguna cobardía inveterada y lo hizo con matices muy adecuados aun dentro de la desmesura de todo el planteo. Un gran trabajo actoral.

En esta obra su director, Mario Segade, intenta mostrar con una crudeza extrema una lucha de poder en el seno de un consorcio de propietarios de un edificio ciudadano. Por caso, no el verdadero poder o el que imaginamos enclaustrado en altas torres y ponderados despachos de los CEO  del mundo –la obra no habla de eso– sino del otro, el micro, el que se desgasta en símbolos minúsculos: el poseedor de la llave que abre todas las puertas del edificio, el nominado para cobrar las expensas, el que es capaz de otorgar o no la validez de una firma en un plano de arquitectura cuya sola precariedad material denuncia la artificialidad de la pretensión, etc.

La escenografía de Norberto Laino es muy elocuente y en total complementación con el planteo estilístico. El público ingresa a las butacas a través de un composé repetido en todo edificio de departamentos pretendidamente elegante (muebles imitación Biedermeier o Segundo Imperio, según el caso, espejos enmarcados con el estilo de alguno de los Luises o reproducciones pretenciosas Art pompier) y, enseguida, decididamente en el espacio escénico de la obra –extraordinariamente “real”– y por el que debemos transitar en algún tramo para que no intentemos desentendernos de nuestra cuota de participación en el juego de poder al que aludíamos. Un signo muy claro, sin duda, y un  gran trabajo de composición. En otro orden, la música y demás efectos sonoros de Iván Wyszogrod –un reconocido especialista– dieron sustento a la índole del asunto. Un aporte muy creativo.

El autor y director

Mario Segade es autor  de las series televisivas Verdad-Consecuencia, Vulnerables, Resistiré, El puntero y Farsantes entre otras, por las que le fue otorgado el premio Martín Fierro como mejor autor de televisión en cinco oportunidades. En el caso de Resistiré, El puntero y Farsantes fue galardonado con el premio Martín Fierro de Oro. Segade recibió también el premio Konex al mejor autor de televisión de la década en 2001 y 2011. Además ha sido distinguido con otros importantes premios nacionales e internacionales por su labor como autor de televisión: recibió varias veces el premio Argentores, también el premio Ondas de España, y fue semifinalista del premio Emmy por Vulnerables y finalista por El puntero en 2011, considerada la mejor serie televisiva de habla hispana.

Ya en teatro, es autor de Fulano de tal, soy yoÉl no tiene la culpa y Un poco muerto (estrenada en esta casa en 2009, bajo su dirección). Se ha formado en dirección y puesta en escena con Juan Carlos Gené, Rubén Szuchmacher y Augusto Fernandes, y sus trabajos como dramaturgo han tenido la cercana y aguda mirada de Mauricio Kartun.

Entradas: Platea: $140.- Miércoles, día popular: $70.-

TEATRO SAN MARTÍN / Av. Corrientes 1530 – CABA

 

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