Un paseo por el Museo Histórico Nacional y el mítico Parque Lezama

 

Los Domingos 15 y 29 de enero entre 16:30 y 17:30 el Museo Histórico Nacional coordinará una visita guiada gratuita en un recorrido que comienza en sus instalaciones y terminará con un paseo por el emblemático Parque Lezama.

“El Museo sale al parque: Un paseo histórico por el Lezama”, organizado por el área de acción educativa y extensión cultural, es un ciclo de actividades con entrada gratuita, cuyo atractivo central consiste en la importancia de algunos hitos de su historia, los interrogantes sobre sus primeros habitantes y los secretos que esconde el parque y el edificio histórico.

Antonio J. Bucich, investigó y narró la vida del parque, Ernesto Sábato inició su célebre novela Sobre Héroes y Tumbas con Martín -uno de los personajes- sentado en uno de los bancos cerca de la estatua de Ceres. Estanislao del Campo lo mencionó en su Fausto. En este histórico parque se asentó el primer depósito de pólvora, el primer molino de viento y el primer horno para fabricar ladrillos de la ciudad.

Para una corriente de historiadores el Parque Lezama, es el lugar dónde se realizó la Primera Fundación de la Ciudad de Buenos Aires, cuando en 1536 Mendoza llegó a estas tierras. Con el transcurso del tiempo fue depósito de negros esclavos; luego escenario de una de las batallas de la Primera Invasión Inglesa, emprendida por el General Beresford; seguido, el inglés David MacKinley, la transformaría en una quinta de su propiedad, sobre la cual hizo flamear una bandera inglesa, que le valió ser llamada popularmente “la quinta de los ingleses”. Y para 1857,  sería adquirida por un comerciante salteño llamado José Gregorio Lezama. La casona en la que habitó, sobre calle Defensa, hoy reside el Museo Histórico Nacional con su torre, mirador y galería. Más tarde, su viuda cedería la antigua quinta a la Comuna bajo la condición que fuera destinado a un parque público y llevara el nombre de su marido, pedido que se mantuvo hasta la actualidad.

El recorrido comenzando por las salas del Museo, abierta para el público en general, se exhiben antigüedadesarmaspinturas, documentación, relojes, uniformes, muebles y demás objetos vinculados con la historia argentina. El museo cuenta con una amplia colección en las cual se destaca por ejemplo el sable de Manuel Belgrano, el uniforme de Martín Güemes, la cama del Virrey Sobremonte, el catalejo de el general inglés Beresford y una réplica del dormitorio donde pasó los últimos días el General San Martín en Boulogne-Sur-Mer, Francia.

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La riqueza y variedad de flores, plantas, esculturas, monumentos y otras construcciones lo transformaron en uno de los lugares más atractivos. En la actualidad, tiene una extensión de 80.000 m², un lugar apasionante en que la riqueza y variedad de flores, plantas, esculturas de reconocidos artistas, monumentos y otras construcciones lo transformaron en uno de los lugares más atractivos tanto para turistas como vecinos.

Ubicado en el barrio de San Telmo, limitado por las avenidas Brasil, Paseo Colón, Martín García y la calle Defensa, el solar está asentada sobre un accidente geográfico, produciéndose una pendiente desde calle Brasil hacia el Río de la Plata, razón por la cual el parque cuenta con amplias barrancas de considerable inclinación, la única barraca natural que aún persiste en la ciudad.

Un lugar con mucha historia y un largo recorrido hasta llegar a convertirse en uno de los espacios verdes más emblemáticos de Buenos Aires. Cuando Don Pedro de Mendoza fundó allí el primer asentamiento, en febrero de 1536, solo era tierra y río.

En 1580, al llevarse a cabo la segunda fundación de la Ciudad de Buenos Aires, Don Juan de Garay otorgó las tierras donde hoy se encuentra el Parque al Capitán Alonso de Vera. Con el transcurso de los años, la propiedad fue pasando a manos de sus herederos hasta que en 1792 el Capitán Álvaro de Vera las vendió a Doña María Bazurco.

Para el final del siglo XVIII, la Real Compañía de las Filipinas que se dedicaba a la venta de esclavos había instalado la base de sus operaciones en una barraca situada en una parte del actual predio del Parque. En el año 1802 el lugar sería vendido al Sr. Manuel Gallego y Valcárcel, quien fuera el secretario del Virrey Don Pedro de Portugal y Villena

En 1806, durante la Primera Invasión Inglesa, el General Beresford entró por la entonces calle San Martín (actualmente Defensa), y avanzó hasta la Barranca de Marcó (hoy Parque Lezama) derrotando allí a las últimas fuerzas locales en oponer resistencia.

En 1808 Manuel Gallego y Valcárcel falleció y las tierras fueron adquiridas por el comerciante inglés Daniel Mackinlay en un remate público. Fue éste quien comenzó a plantar árboles frutales y construyó una casona de descanso sobre la Barranca de Marco con vista al Río de la Plata donde flameaba la bandera inglesa. Este hecho hizo que se conociera como “Quinta de los Ingleses” por muchos años.

Tras la muerte de Mackinlay, la propiedad fue comprada en 1846  por el norteamericano Charles Ridgley Horne, cuñado del General Lavalle. Fue éste quien construyó la señorial residencia sobre la calle Defensa y anexó al predio algunos lotes linderos, que se distinguieron por sus jardines repletos de rosales, camelias y árboles exóticos. El cultivo de estas flores hizo que Horne mantuviera una estrecha amistad con el dictador Juan Manuel de Rosas.  A la caía de éste, Horne debió exiliarse en Montevideo.

En 1857, el acaudalado terrateniente salteño José Gregorio Lezama compró la propiedad y amplió su parque hasta llegar a la calle Brasil. Lezama llevó a cabo grandes remodelaciones en la casona y transformó las tierras lindantes en un gran parque privado diseñado por el paisajista belga Charles Vereecke.

Durante la epidemia de cólera que azotó a la Ciudad de Buenos Aires en 1858, se instaló un hospital provisorio para aislar a los enfermos, hecho que se repetiría en 1871 con la fiebre amarilla. En 1889 José Gregorio Lezama fallece y su viuda Ángela de Álzaga cedió la propiedad por un valor simbólico ($ 1.500.000 de la época) a la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires con la condición que fuera convertido en un parque público que llevase el nombre de su marido. Así, en 1894 nació el Parque Lezama.

Su diseño actual fue realizado en 1896 por el paisajista francés Carlos Thays, quien proyectó caminos, un rosedal y la forestación con distintas especies arbóreas.

En 1897, en la importante mansión de la calle Defensa fue instalado el Museo Histórico Nacional donde se alojan más de 50.000 objetos de la historia Argentina.

Para aquella época, el Parque Lezama contaba con un lago artificial densamente forestado sobre el lado de la calle Brasil, que fue rellenado y reemplazado por un anfiteatro con gradas de madera en 1914 y más tarde por grandes escalinatas de cemento.

Durante la gestión del Intendente de facto José Guerrico en 1931, la reja que rodeaba al Parque Lezama fue desmantelada, quedando el parque abierto de forma permanente a la comunidad.

Frente al edificio que es hoy el museo, nace la magnífica Avenida Caseros que, con la homogeneidad de su arquitectura, imprime singular valor a este sector. Por su parte, sobre la calle Brasil, se levantan las imponentes cúpulas eslavas de la Iglesia Ortodoxa Rusa, pieza única de la Ciudad, reconocible por su estilo moscovita, obra del arquitecto Alejandro Christophersen.

Sobre la calle Brasil, justo en frente de la terminación de la calle Balcarce, se encuentra un anfiteatro con gradas de piedra en donde se realizan espectáculos al aire libre y en la calle Defensa llegando a Martín García, junto al sector de juegos infantiles, funciona una Calesita construida en el año 1960, que forma parte de las 53 calesitas existentes en la Ciudad de Buenos Aires. A pocos metros, un par de canchas de bochas utilizadas por una sociedad civil del barrio.

Bajando la pendiente hacia la Avenida Paseo Colón, se llega a un mirador con dos escaleras rústicas que rodean una gran fuente con estatuas de bronce de Neptuno y las Náyades, comprada a la casa francesa Du Val D’Osne.

En la esquina de Brasil y Defensa se encuentran dos bares notables de la Ciudad: El Británico y El Hipopótamo. Bajando hacia Paseo Colón, se encuentra un Cruceiro de cinco metros de altura, donado por el Centro Gallego a la ciudad en 1980, en el 500 aniversario de su fundación definitiva.

Por último, en el centro del parque y sobre la barranca se encuentra un templete de influencia grecorromana, que está ocupado por una estatua de la “Diana Fugitiva o Siringa”, y cuyo acceso está custodiado por figuras evocativas de “El Invierno”, “La Vid”, “La Primavera” y “Palas Atenea”.

MUSEO HISTÓRICO NACIONAL / Defensa 1600, CABA

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