Patricio Contreras dice Nicanor Parra, la obra que homenajea al poeta chileno

Patricio Contreras dice Nicanor Parra es un espectáculo de teatro, música y poesía que está compuesto por una selección de 18 poemas extraídos del libro “Obra Gruesa” del escritor Nicanor Parra (1969), seleccionados por el mismo protagonista, acompañado en escena por Felipe Díaz, Juan Gabriel Miño, Camilo Polotto, bajo la dirección de Alberto Antonio Romero. Se presentarán todos los viernes hasta el 27 de Mayo a las 20 hs en el Centro Cultural de la Cooperación.

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Nicanor Parra (1914), poeta, matemático y físico chileno cuya obra ha tenido una profunda influencia en la literatura hispanoamericana. Considerado el creador de la antipoesía, es para muchos críticos y autores connotados, tales como Harold Bloom, Niall Binns o Roberto Bolaño, el mejor o uno de los mejores poetas de Occidente. El mayor de la Familia Parra —cantera de connotados artistas y músicos de la cultura chilena— ha recibido el Premio Nacional de Literatura (1969) y el Premio Miguel de Cervantes (2011), entre otras distinciones.

En la obra, hay lectura de poemas, textos actuados, cuasi diálogos, poemas entonados y musicalizados.  La pieza sobre Parra cuenta con música original de Diego Penelas, quien al piano ejecuta cinco poemas en ritmos de cueca, cumbia, habanera, tango y vals.

La voz de Nicanor, entonces, en la voz de Patricio, muestra que es poeta y hombre, Patricio es un actor y es un hombre: ambos desnudan el artifiio de su arte y lo vuelven pura intensidad. Nicanor escribe para ser dicho. Patricio dice para ser escuchado. El poeta y la voz, entonces, esta vez son dos y volvemos al plural. El espacio está desnudo y la palabra, la música, la voz, Nicanor y Patricio sabrán llenarlo.

Hacía falta un homenaje a ese gran creador chileno que es Nicanor Parra, Premio Cervantes del año 2011, pero además uno de los grandes poetas de su país. Tal vez para los latinoamericanos, en ese apellido, se encarnó primero la imagen y el amor por una figura como ha dado pocas la lírica popular del continente: Violeta Parra. Sus temas siguen estremeciendo el corazón del mundo por su gracia y profundidad. Su hermano mayor, la sobrevivió e hizo un camino hacia la notoriedad más lento, pero igualmente certero y merecido. Hoy, es reconocido como uno de los mayores vates de su país, donde abundan y buenos, y de América.

Parra en un estilo de ruptura e irreverente, siempre zumbón y con un diestro manejo del lenguaje popular. A veces con cierto matiz egocéntrico en su valoración, como cuando dice que llegó para terminar con la poesía del “tonto solemne”, pero apoyando su presencia en trabajos de real valor, como los Poemas y antipoemas, La cueca larga, Cachureo, Obra gruesa, Ecopoemas u Hojas de parra, que lo han instalado y perpetuado en la memoria y los catálogos de los mejores versificadores de la lengua castellana contemporánea.

Patricio Contreras hace una selección de algunas de sus mejores poemas y los recita de manera formidable y en algunos casos los canta, como ocurre en Defensa de Violeta Parra, uno de los momentos más exquisitos y conmovedores de la velada. Hay que destacar en el espectáculo la música y la ejecución pianística de Diego Penelas, y la dirección escénica del dramaturgo y director Alejandro Tantanian, que lograr que la invocación de Parra se haga en el espíritu mordaz, alegre y carente de todo almidonamiento formal de toda su poesía. Todo un hallazgo y un reto al espectador para que no se pierda este espectáculo.

“Si bien interpreté ‘Cenizas’, que estrené en 2012, era una obra de teatro para un solo actor; en cambio ésta se acerca más a la idea del unipersonal, a pesar de que tiene la unidad del autor de los poemas, lindante con el recital de poesía”, confió Contreras. Para el actor, que compartió no pocas sobremesas con el mayor de los Parra, “hay una puesta en escena en la que Tantanian es un director con una intuición extraordinaria, un profundo sentido de la teatralidad y una verdadera inteligencia para fundir los contenidos poéticos en el espacio”.

“De todos modos, estar solo arriba del escenario es arduo, porque uno no está tan seguro de mantener la atención de la gente, capturar su atención por más de 50 o 60 minutos, ya que no tenés la posibilidad de dialogar, de jugar; estás con vos y el público, que es muy extraño”, manifestó.

Según Contreras, el público “actúa como una sola persona, a veces ‘está pintado’ y lo odiamos, a veces viene tosedor y también lo odiamos, pero en definitiva -sostuvo- lo que nos da la verdad es el final, cuando aparece el aplauso a veces insospechado; cuando se tiene la idea de no haber creado la comunión y de repente sí se revela en ese gratificantes aplausos”.

Contreras y Tantanian reeditan su vínculo escénico -fueron protagonista y director en “Blackbird”, de David Harrower, “Cenizas”, de Neil Labute-, ahora con música en vivo de Diego Penelas, quien abordó la poesía de Nicanor Parra desde el canto, la melodía y la armonía, con el doble desafío de acercarla al universo musical de Contreras.

“Mi vínculo con Parra viene de un libro de sus poesías, ‘Obra gruesa’, que me regalaron en Chile en 1971, cuando yo estaba haciendo ‘Hablemos a calzón quitado’, del argentino Guillermo Gentile; para mí es un libro sagrado desde que lo tuve en mis manos”, enfatizó.

El actor ya conocía al poeta por su obra “y mi cercanía con Nicanor se debe a que yo era joven cuando él irrumpió con la ‘antipoesía’, que es lo más joven que acontecía en ese momento en la poesía hispanoamericana, por lo menos”, evocó.

Los puntos a favor eran su humor, su lenguaje llano y coloquial, el haberle quitado el almidón y la pompa a la poesía, y todo eso, de un poeta que había formado parte recientemente del movimiento “beatnik” en Los Angeles, para un muchacho de 17 o 18 años, resultó una revelación.

“Así como en Chile la revelación del tango me llegó por el furor de Argentino Ledesma en los años 60, mucho antes que Gardel, aunque después el tango me enseñó otros gardeles -expresó-, mi entrada a la poesía fue por Nicanor, más allá de que por supuesto que en el colegio conocí a Pablo Neruda, Amado Nervo o señores aburridos como Garcilaso de la Vega”.

Ésa fue su entrada “gozosa” en la poesía, “y mi empuje a participar de un taller literario donde también pretendí ser poeta, como todo chileno que se precie”, dijo el intérprete, que en estos días cumple 40 años de residencia argentina.

“De alguna manera estoy celebrando esas cuatro décadas con Nicanor, que es quien me ha tenido atado a mis raíces, ya que se sabe que la lengua es la historia de una comunidad y quien mejor la ha representado, por lo menos en la última centuria, es este hombre, este Nicanor, que es hoy el chamán de nuestra tribu desde hace años, el que conserva el lenguaje, el que preserva la manera de ser de los chilenos”, resumió.

Viernes 20:00. Sala Solidaridad [2 º S]. Localidades: $ 250.-
hasta 27/05/2016

CENTRO CULTURAL DE LA COOPERACIÓN/Av. Corrientes 1543- CABA

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