“Testimonio americano” la muestra del artista Pérez Celis

Hasta el 22 de noviembre de este año, con entrada gratuita, el Museo Nacional de Bellas Artes exhibe más de setenta obras de diferentes períodos del artista Pérez Celis, “testimonio americano”, declarada de interés de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, es una exposición que rastrea la impronta americana que Celis imprimió en su poética.

Esta exposición, que cuenta con el apoyo de la Asociación Amigos del MNBA, será acompañada con la edición de un catálogo que incluye ensayos de Cristina Rossi, José Emilio Burucúa y  Sandra Szir, una cronología documentada e ilustrada por Milena Yolis y la reproducción de toda la obra exhibida. El MNBA ofrecerá visitas guiadas especialmente diseñadas para adultos y para niños.

La muestra está organizada en base a seis núcleos que bucean precisamente en las transformaciones de su trabajo a través de pinturas, xilografías, esculturas e ilustraciones que comprenden casi toda su trayectoria artística, desde 1950 hasta el año 2000.

Pérez Celis fue un viajero incansable y se estableció en diferentes países: en 1959 vivió en Montevideo, en 1963 se instaló casi dos años en Lima -desde allí llegó al Cuzco y Machu Pichu- y después fue un asiduo visitante de los campos de Quemú Quemú, en la provincia argentina de La Pampa. Sin perder su asiento en Buenos Aires, más tarde, vivió en Caracas, París, Nueva York y, finalmente en Miami.

De esas estadías, para las que construyó sus propios talleres como el último en Nueva York, versa la nueva exposición del Bellas Artes, que bajo la curaduría de Cristina Rossi rastrea la fuerza de los viajes en su producción y ofrece una relectura sobre los rasgos americanos tan presentes en su obra.

Toda su obra refleja el recorrido del artista desde su temprano período vasarelyano al acercamiento a las raíces americanas, sea a través de su simbología, la particular expresión del horizonte pampeano, amaneceres y atardeceres infinitos a los que retrató en busca del `campo raso`, y las tradiciones que lo habitaron, el contacto con la luz caribeña y su mestizaje cultural, la recuperación de la función expresiva del oro y la plata entre los incas, mayas y aztecas o el gesto libre, con el que interpretó su tiempo y puso en obra la espiritualidad de los pueblos americanos.

Montevideo es la partida de ese itinerario, allí Pérez Celis, hacia fines de los 50 despliega su herencia del muralismo y la tendencia ‘vasarelyana’ en sintonía con el op art (arte óptico) de Víctor Vasarely, tan disruptivo en aquellos años.

Celis se dejó seducir por lo vertical de Caracas, Venezuela, donde se instaló rodeado de torres de petróleo, rascacielos y edificios altos y delgados. “El paisaje no era sólo su entorno, sino también el paisaje humano”, sostiene la curadora, sobre esa porción de su obra marcada por rasgos culturales y religiosos. La muestra continúa con París, donde por mucho tiempo tuvo su taller hasta que consideró que la vanguardia ya no era Europa, sino América; en esos años, el probó obras en nuevos soportes y formatos con “una imagen que de ascensional comienza a hacerse zigzagueante”.

En toda su expresión la muestra pone en foco la fuerza que adquirió ese particular vínculo identitario expresado a través del gesto, la materia y el color. El guión curatorial prioriza su trabajo sobre el vocabulario plástico, así como sobre su vocación por instalar la producción artística en la vida cotidiana mediante la importancia que le otorgó al arte público y a la obra múltiple.

Curador/a Cristina Rossi

Horarios: Martes a Viernes de 12.30 a 20.30 / Sábados y Domingos de 9.30 a 20.30

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *